Lo admitimos: fuimos a New Haven, en Estados Unidos, para ver la famosa Universidad de Yale. Y no solo para visitar los edificios principales de la universidad y la famosa biblioteca de Yale. Lo que más nos fascinó fue, sobre todo, el sistema de los 14 campus universitarios.
La organización de los campus en la Universidad de Yale
Cuando un estudiante es admitido en la Universidad de Yale, se le asigna al azar una de las catorce residencias (¡en Hogwarts solo había cuatro!). El objetivo de esta asignación aleatoria y de la existencia de tantas residencias es que los estudiantes se integren de inmediato en la comunidad. Y, como todos sabemos, cuanto más pequeños son los grupos, más fácil es entablar relaciones. El propósito de esta mezcla de estudiantes es también intercambiar experiencias: en una misma residencia puedes encontrar jóvenes con el mismo talento, pero con experiencias diferentes y que cursan distintas carreras. Durante el curso académico se organizan diversos eventos para integrar aún más a los estudiantes. Además, cada una de estas residencias estudiantiles tiene su propia cocina y comedor, a los que se asigna un chef (¿a que mola?).
Cada residencia tiene un director y un decano, normalmente profesores que viven con los estudiantes en la misma residencia. Van a los comedores con ellos y pasan allí su tiempo libre. Se supone que son responsables del desarrollo intelectual y el progreso académico de los estudiantes que les han sido asignados.
New Haven: ¿es una ciudad dominada por los estudiantes?
Nos llevó más de medio día recorrer la Universidad de Yale y sus campus adyacentes. ¡Incluso nos dio la impresión de que New Haven es principalmente una universidad! Según la tan fiable Wikipedia, la Universidad de Yale es el principal empleador y contribuyente de la ciudad. Antes de que nos diéramos cuenta, el día empezaba a terminar, y bajo los últimos rayos del sol, Nico logró capturar este edificio.
Sinceramente, no sabemos a cuál de las catorce residencias universitarias pertenece esta foto. Sin embargo, al pasar por delante, pensamos que podría ser una buena instantánea del carácter del lugar. No pudimos evitar pensar en lo inspirador que debe de ser estudiar y vivir aquí. Esta residencia estudiantil irradiaba calidez al atardecer, e incluso podíamos imaginarnos a los estudiantes reunidos en el salón, leyendo libros o debatiendo sobre los retos actuales del mundo.








