La fuente de la Hispanidad, en Zaragoza, me llamó la atención enseguida. El agua y la fotografía siempre combinan muy bien, pero había algo raro en esta instalación. Di varias vueltas alrededor de la fuente preguntándome qué podría ser, sin dejar de preguntarme por qué alguien construiría una fuente tan extraña.
Una parte de la fuente es simplemente una superficie plana de agua, mientras que la otra parece agua que baja por un glaciar. No acababa de entender la idea. Pero al final pasó un grupo de turistas y pude escuchar un poco lo que decían. De repente, todo cobró sentido. ¡Si miras ambas partes juntas desde el ángulo adecuado, forman un mapa de América del Sur y Central!
¡Qué interesante!








