Gracias a la “promoción olímpica” de los Ferrocarriles Alemanes, pude visitar muchas ciudades alemanas en febrero. Cada vez que los olímpicos alemanes ganaban una medalla de oro, me regalaban un viaje en tren de primera clase por Alemania al día siguiente. Ahora bien, en febrero el tiempo no siempre es el mejor, por lo que siempre echaba un vistazo a la previsión meteorológica la víspera. Cuando Alemania ganó la primera medalla, el mapa meteorológico no tenía muy buena pinta. Pero sobre Dresde, las nubes deben romperse de vez en cuando, así que se tomó la decisión.
Llegué a Dresde bastante temprano, hacia la hora de comer, pero el tiempo era decepcionante. Todo era gris en gris y, por tanto, la ciudad no era demasiado fotogénica. Pero bueno, visita la Frauenkirche, deja que pase el tiempo y espera la hora azul. Cuando por fin llegó la hora azul, tuve que correr para captar todos los sitios. Me echaron bastantes miradas raras mientras corría con mi trípode por la ciudad, pero a quién le importa.
Las fotos y los temas merecieron la pena. De vuelta de la Frauenkirche a la ópera ya tenía todo lo que quería capturado en la tarjeta de memoria y podía ir más despacio… hasta que me di la vuelta. Entonces vi brillar la cúpula de la Frauenkirche sobre las callejuelas doradas de Dresde. Así que una última foto antes de volver corriendo a la estación de tren…